Perdona Juanjo.

Pude que de esta noticia anden un poco cansados, lo entendería, pero es que mis neuronas son un poco lentas y encima tengo pocas, por lo que las cosas, como que me cuesta asimilarlas. El otro día el ex presidente Felipe González hizo en el diario El País unas declaraciones que han generado un debate que ya llevaba rondando por la prensa un tiempo, a consecuencia del ascenso de Rubalcaba y la entrada en el gobierno de Jáuregui. En ellas, el ex presidente del gobierno cito textualmente: “tuve que decidir si volaba la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto”.

Para quien no le conozca, que se puede dar el caso (estamos sometidos a mucha desinformación), Felipe González,  fue el anterior presidente al gobierno de Aznar, una figura que tiene diferentes lecturas (como es normal en política), según desde el plano  que se le analice. Para el PP, el presidente de la corrupción y el paro; para PSOE, el presidente de los avances sociales y el asentamiento democrático. Yo, la verdad, la lectura que saco, es un poco vaga. No puedo hablar ni bien ni mal de él, cuando gobernó, no tenía el suficiente criterio político (que ahora tampoco es que tenga mucho), aunque a mi juicio, fue el presidente de la ingenuidad –joder, le estafaron casi todos sus ministros y altos cargos, o ¿fue él el que nos estafó a nosotros? No lo sé.

Lo que si tengo entendido, es que cierta parte de su equipo de gobierno (no sabemos si él también) jugó sucio mediante un aparto terrorista (financiado con fondos reservados) para combatir al atroz terrorismo de ETA. Un aparto terrorista que a día de hoy, desde una concepción ética, puede ser cuestionado o no cuestionado (tiene que ser muy duro levantarse cada semana con un nuevo muerto y tener la impotencia de no poder hacer nada), pero desde la concepción de un estado de derecho, es una bomba que dinamita las bases de toda democracia que no reconoce la pena de muerte, es decir, fascismo.

Juan José Millás es un escritor el cual el leído mucho (tanto en prensa como en novela) y del cual guardo gratos recuerdos. Su capacidad de abstracción (un racionalista) y su sarcasmo, adornados con tintes psicoanalistas, han conseguido que muchos españoles agitemos nuestras neuronas (a pesar de que las tengamos lentas) y nos replantemos nuestras ideas y actos. Pero el otro día, mientras leía la entrevista a González, me decepcionó una poco, ya que a mi juicio, abusó demasiado de su posición como entrevistador.

Mientras me introducía en la entrevista, no sé si preparada por él, o por la redacción del periódico, me iba dando cuenta que ésta tenía una doble fachada, no sé, como si detrás de las reflexiones del ex presidente se escondiese simplemente sensacionalismo. Cada pregunta era una reflexión que animaba a leer la siguiente, siempre si éstas se leían de forma superficial. Pero si parabas y recapacitabas, lo que había detrás de muchas preguntas era una respuesta para justificar que él no era así, a como habían sido sus ministros corruptos, y tampoco otros ministros (Jauregui, Rubalcaba). Una especie de pido perdón por los fallos que causaron mis ministros, pero que no todos fuimos tan malos, y yo fui muy bueno. ¿No le recuerdan esto un poco a la revista Hola, más que al País?

Como anteriormente decía y sobre todo tras leer el titular, me pasé toda la semana reflexionando, pero mi teoría la tenía clara (tozudo yo de no aceptarla por el respeto a Juanjo). Seguramente que Gonzales lanzó esa declaración de la posibilidad de volar la cúpula de ETA para salvar las espaladas a Rubalcaba y a Jáuregui (atacados con los Gal), sí eso es seguro, y muchas de sus respuestas, pero Juanjo no se interesó por ese mensaje, sino por los efectos de la segunda interpretación de ese mensaje,  con preguntas que inducían más al morbo que a la reflexión. Algo que por desgracia vende. Pero, ¿por qué Juanjo estaba tan interesado en vender? Primero y como es lógico, porque trabaja en ese sitio, y segundo, porque está promocionando un libro. Durante toda la semana el nombre de González ha estado asociado al de Juanjo, pero no al periodista, sino al periodista escritor que acababa de escribir un libro, “Lo que se de los hombrecillos” (le recomiendo) y que había entrevistado al ex presidente del gobierno, el de la corrupción para el PP y el paro, y el de los avances sociales y el asentamiento democrático, para el PSOE. Algo que sin duda se ha convertido en una campaña publicitaria que habrá aumentado el número de ventas de su novela.

Léanla tranquilamente, y Perdona Juanjo, es que soy muy mal pensado. Lo que me ha dolido escribir estas palabras.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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2 respuestas a Perdona Juanjo.

  1. Noemi dijo:

    Muy bueno…yo también pienso lo mismo….en el fondo, campaña comercial…

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