Patrimonio nacional.

Cuando hablo con la gente sobre el cine español, la concepción que todos me expresan es siempre la misma – vaya mierda, solo salen tías buenas en tetas y gente follando-. Es verdad que mucho de nuestro cine está poblado de este imaginario, es producto de la herencia del destape, una modalidad de hacer cine que apareció en los años setenta como respuesta al catolicismo autócrata pudoroso. Pero pienso que esto no es algo malo para nuestra cinematografía, la mentalidad verde caracteriza mucho al ser humano, y no tenemos que estar avergonzados de ello. Es parte de nosotros, y ocultarlo nos ridiculiza. Podemos estar avergonzados de robar, de matar, pero ¿de follar, enseñar tetas, pollas…? Sé que esa posición se puede orientar al tratamiento machista que el propio destape utilizó en sus películas, pero en esto prefiero no entrar.

Hoy voy a hablar de otro cine por una causa especial, en concreto de uno y de su director, un cine que ha utilizado principalmente la sátira para conocer un poco más la conducta de notros, los españoles. Un cine de humor, pero no de ese nuevo humor inteligente hecho por mediocres, sino de un humor inteligente hecho por personas inteligentes. Y ese cine, no es otro que el cine del recién fallecido Berlanga. Un cine que no solo ha dejado historias, sino que ha creado un concepto definido de cómo somos y cómo nos comportamos en nuestras acciones diarias.

A quién no se le viene a la cabeza películas como “Bienvenido Mister Marshall”, “Plácido”, “La escopeta nacional”, “El Verdugo”, La vaquilla”… películas con las que muchos de nuestros padres crecieron, películas que gracias a sus nuevas ediciones hemos crecido nosotros, películas que consiguieron burlar hasta la temida inquisición artística, la censura.

Gracias a Berlanga, y su forma de ver las cosas y su imaginario, conseguimos elevar el concepto de cine español no solo en España, sino en el resto del mundo. Su uso de la metáfora fue toda una plasmación educada e inteligentemente articulada, de una generación que había visto los horrores de la guerra. Su concepción fue quizás uno de los soportes culturales más importantes que derrotó al Franquismo y puso los cimientos de la democracia.

La última imagen que tengo de Berlanga es en la campaña de Médicos sin Fronteras donde hablaba sobre su ritual para hacerse inmortal y tomaba su última pastilla para curar el dolor ajeno de todos aquellos que no tienen accesos a la medicación. Un anuncio, que mientras que hoy le veía en la televisión tras conocer la triste noticia, me dejaba más que claro que ese ritual era real, ya que estaba teniendo resultado, pero por desgracia no en la inmortalidad de su carne, sino en la de su obra y todas sus buenas acciones, que además nos servirán para curarnos de todos aquellos dolores a los que no encontramos medicamentos para calmarlos.

Gracias Berlanga y descanse en paz.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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2 respuestas a Patrimonio nacional.

  1. Noemi dijo:

    El día que yo me muera quiero que mi despedida la escribas tú…aunque nunca tendré una vida tan prolífica como estos grandes creadores de realidades…

  2. blanca dijo:

    esta genial…

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