Reflexiones de urinario. (Homenaje a Charles Bukowski)

En la radio Lucha de Gigantes, mientras, una cortina de humo difumina la poca luz del alógeno de la barra. Dos hielos y un vaso de ginebra. El camarero absorto pierde la vista en el televisor. Eres el único individuo que sujeto al sinsentido, consigue malgastar el tiempo que queda antes del cierre.

Ves como el minutero del reloj descuenta el tiempo, tiempo de tu vida, tiempo de la noche, tiempo de ese día. Piensas en el pasado, es la única forma de entender el presente. Encuentras sombras, periodos oscuros que se anulan y vuelven a aparecer en forma de derrota. Te preguntas si tus educadores fueron malos,  o posiblemente tú fuiste un mal alumno. Bebes un trago y, mientras la ginebra te quema la faringe, te lamentas. No hay salida.

Caminas ensimismado, el servicio huele a mierda. Una luz intermitente te marca el paso. Miras entre los bolsillos y encuentras los restos del último gramo de cocaína que pillaste. Lo esparces por la tapa váter. En el alféizar del ventanuco hay un condón usado. Parece que la gente folla.

Vuelves a caer en el pasado. Sabes que ellos te pisarán la cabeza, siempre lo han hecho y por mucho que lo intentes, estarán ahí. Es algo con lo que has vivido y a lo que nunca te has acostumbrado. Lo tienes que asumir.

Te pones la raya sintiendo como el tabique te empieza a doler. Tienes los pies llenos de meado, pero te la suda. Subes la tapa y te sacas la polla. Meas y empiezas a meneártela pensando en los que han utilizado el condón. Seguramente ha sido la pareja que no hace mucho dejó el bar. La tía estaba bastante buena.

El camarero parece intranquilo, su jornada se ha acabado y tú te estás empeñando en alargársela. Sientes como la coca baja por tu garganta. Bebes otro trago de ginebra pero no puedes disimular la resequedad que anestesia tu paladar.

Ellos te han pisado y no dejarán de pisarte, te vuelves a repetir. Pagas la cuenta y sales a la calle. Hace bastante frío. Caminas hacia el coche. Lo arrancas y vas al sitio donde todas las noches dejas el dinero del subsidio por un poco de placer.

Contratas los servicios de una prostituta. No la chupa muy bien, pero aún así la pagas. La dejas donde la recogiste y vas a tu casa.

Solo en la cama piensas. No puedes dormir y todo te da vueltas. Intentas agarrarte a algo para detenerlo, pero te vuelves a repetir que todos te han pisado. Te da lo mismo, te han pisado y te seguirán pisando.

Mañana será otro día.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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3 respuestas a Reflexiones de urinario. (Homenaje a Charles Bukowski)

  1. unodepulgar dijo:

    Muy buena descripción, seguramente mas de uno se sienta identificado, que mejor que empezar ese(mañana sera otro día) con otro tipo de vida.

  2. unodepulgar dijo:

    Con empeño y gente de verdad a tu lado todo sera fácil, solo un poco de ayuda.

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