El inquisidor de las palabras.

Sientes que el ungüento de las almorranas no te ha hecho nada. Te molesta, pero dudas de meterte el dedo en el culo. Estas harto de ver siempre las mismas caras, a los mismos gilipollas que no conocen nada de ti, que piensan que eres algo que ni a lo sumo te asemejas. Pero te la pela, te la pela y te la seguirá pelando.

Es fácil ir de cult por la vida, creerte superior solo porque has leído a Orwell y hablas de Nietzsche sin conocer ninguna de sus obras, o del separatista de Platón, El mito de la Caverna para esto, El mito de la caverna para lo otro. Pero lo doliente es que no comprenden, y mira que lo ven todos los días, que tu eres un ser Kafkiano sacado de la Metamorfosis. Solo eso joder, solo eso, una puta cucaracha.

Un vaso de güisqui puede ser la mejor anestesia para superarlo, pero entiendes que son las nueve de la mañana, que tienes que ir al trabajo, que tienes la barba crecida, y ya te has fumado medio paquete de Celtas.

¿Quién inventó la puta educación?, te preguntas; no se están dando cuenta que lo único que están consiguiendo son seres turbadores con discursos pueriles. Sí joder, te pasas la mayor parte del puto día intentando escribir algo que tenga sentido, lo desechas en la papelera, gastas tinta de tu vieja Olivetti, y ellos venden la primera enjundia  que se les pasa por la cabeza creyendo que son genios. Que lean a Calderón, a Quevedo, a Lorca, y vean que por mucho que se afanen en jugar indoctamente con destruir la Poética de Aristóteles, no están consiguiendo nada, solo están haciendo el idiota más de lo que son.

El metro apesta, bueno, Madrid apesta. Pero lo que verdaderamente apesta es el trabajo, el puto trabajo. Como cojones pudo afirmar Diderot que el trabajo es gratificante. En lo único que coincido con Adam Smith es que decía que degrada. Sí, degrada, degrada hasta la saciedad.

Llegas a la puerta del sitio que más asco te da, le dices al recepcionista buenos días sin pararte a pensar si verdaderamente son buenos, todavía no los has pasado, y el te responde con la misma cara de gilipollas de siempre. Cuando alcanzas tu sitio, ellos ya están sentados tomando café y fumando, y hablando de los buenos escritores que son. La pena es que no se paran a pensar que a lo que se dedican es a destruir lo que los verdaderos escritores hacen.

Sí Smith, degrada, sí. Te repites una y otra vez.

Abres la puerta de tu despacho y sobre tu mesa hay una pila de escritos perfectamente mecanografiados y redactados. Los tendrás que leer. Tendrás que quitar la palabra puta, coño, me cago en Dios, escenas donde una mujer le coma la polla a un hombre…

Miras por la ventana y ves la masa en movimiento, te centras en el primer escrito. En los primeros párrafos has visto varias palabras de las que llaman mal sonantes. No sabes por qué sustituirlas. Miras la portada del texto. Pantaleón y las visitadoras, de Vargas Llosa. Va, este tío no llegará lejos, cuando vea que haya mucho contenido erótico arrancaré esas páginas. Valdrán para masturbarme y luego limpiarme el semen con ellas.

Te enciendes un cigarro, pronto te das cuenta que empezarás a destruir otro libro.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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11 respuestas a El inquisidor de las palabras.

  1. maracaibo86 dijo:

    Este si me gusta

  2. SIJONER dijo:

    MOLA, PERO LO QUE NO ME GUSTA QUE TODO LO ARREGLA CON WHISKY, CIGARROS Y PAGAS. DEBE SUSTITUIRLO POR OTRA COSA AUNQUE QUEDE PEOR. SI PIENSAS ESO AHORA VERAS CUANDO TE PONGAS MANOS A LA OBRA EN EL CURRO.

  3. no va por hay sijoner, y no tiene nada que ver con el curro.

  4. en concreto habla de la figura del censor en el franquismo

  5. Noemi dijo:

    Me ha gustado hasta la parte soez. Lo mejor…escena donde el inquisidor dice, este no llegará a nada.
    Muuuy bueno. Lo imagino como sketch, o cuña publicitaria llamando la atención, comparando la censura de la época con la actual…q existe pero con distintas formas. Muy bueno. Por estas cosas, merece la pena seguir…

  6. cristinuxi dijo:

    Me ha encantado. Creo que me siento hasta reflejada…

  7. Cristina dijo:

    Lo digo por la frustración del personaje, la monotonía y el asqueo a la sociedad y a ciertos tipos de personajes, que me da la sensación que el protagonista refleja.
    Un saludo.

    • Correcto, mis personajes suelen ser un poco así, quizás son el reflejo de lo que soy, bueno, quizás no, son el reflejo de lo que soy. La frustración viene, entre muchas cosas, por destruir lo que más le gusta, la literatura. Como lo que hago yo escribiendo, destruir lo que más me gusta.

      Gracias.

      El sillón del vago.

  8. cristinuxi dijo:

    Quizas me equivoque, pero también adoro la literatura, y para mi escribir me supone lo contrario a frustración, mas bien una via de escape, un desahogo a nivel personal, aunque en ciertos momentos haga algun destrozo. 🙂

    • Sí, en todo momento escape, mucho escape. Todo lo que he escrito suele estar contextualizado en mis problemas, aunque luego lo de una mirada más general. la mirada que llega al que lo lee. pero la frustración llega cuando me doy cuenta de lo mal que lo hago. De todas formas, lo sigo haciendo y lo seguiré haciendo.
      Habrá que leer tus obras, posiblemente sean muy buenas.

      Gracias por seguir el sillón del vago, es la voz de muchas voces, y bueno, si te apetece ser una voz más, aquí tienes hueco.

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