Cuantas ganas de decirte “condios”.

Cada vez más instintivo, cada vez menos racional…

A ti llegué bajo el oscurantismo de los sentimientos, engañado por tú hipócrita sonrisa, por tu espectral presencia, por tu condena a la autonomía moral de ser la parte de miles de partes. Ya solo veo en ti nostalgia, evocaciones, mal humor… ya solo encuentro en ti esquinas flemáticas donde derramar una lágrima, donde aferrarme a mi tedio, donde saciar mis ansias de derrota que me hacen agreste.

Tus arterias son cada vez más gélidas, en tus ventrículos ya no encuentro el asiento donde descansar ante mis extenuaciones, en tu corazón el calor ya no se sirve, y al frío del fluir de tu sangre hallo la salida de regreso a la estirpe que condenaste al ocaso.

Cada vez más instintivo, cada vez menos racional…

Estoy arto de ti, de tu forma de vida, de tu carencia de principios, de tus enfermizas ganas de entender la incoherencia, de tu falta de formalidad, de tu ausencia de cultura. Eres un cáncer que aniquila y a la vez da vida al redentor, al tránsfuga, al que llora, al desgraciado y al podrido viejo que cuenta los segundos que se derraman entre sus dedos.

Para ti las estaciones no pasan, para ti los días son noches, para ti las flores se venden en kioscos, para ti el sol es asfixiante, para ti las nubes son ceniza, para ti la solidaridad quimera, para ti el tiempo consumo, para ti la puntualidad farsa, para ti la vida pesadumbre, para ti, forma deforme que ni Goya ni Velázquez supieron extirpar lo que percibo, el ser es lo que yo nunca quise ser y me hiciste ser.

Cada vez más instintivo, cada vez menos racional…

Ojala despertase y viese sentado bajo cualquier rincón moruno un vacío enorme, un vacío que me muestre tu ausencia, tu falta, que ahogue la señoril postal que bajo la ridiculez vendes con zarzuela. Ojala caminase por tu tierra abrasada, por tus montañas de hormigón reducidas a recuerdo. Ojala, el ojala fuese una composición de tiempo y luz con la capacidad de plasmar el florero que nutra a las flores secas por tu robo.

En fin Madrid, la ciudad de mis sueños que sueñan mis pesadillas.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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