I was a woman.

-Sabes una cosa… espera, espera, hazme caso- le dijo Rubén a Warm sujetando un cerveza completamente borracho- si fuese una tía, escucha coño, si fuese  una tía,  sería la más puta de todas.

-¿La más puta de todas?- le preguntó irónicamente Warm- pero si eres un feo.

-¿Un feo?, el hecho de que no me coma ni los mocos no se debe a mi aspecto.

-Entonces, ¿a qué?

– ¿A qué?- Rubén se quedó pensativo- no sé, pero a que soy muy feo no se debe.

Aquel día después de la borrachera con Warm, Rubén despertó pasadas las cuatro de la tarde. Le dolía bastante la cabeza, la cerveza no le sentaba muy bien. Puso los pies en el frío suelo y caminó hacia el servicio. Tenía la polla que le iba a reventar.

Delante de la taza se metió la mano por los pantalones. Cuando se quiso rascar los huevos, antes de soltar todo el líquido acumulado en el sueño, notó que algo había cambiado entre sus piernas. Sacó sorprendido la mano, volvió a introducirla y suavemente acarició aquel nuevo habitante. Donde antes estaban sus huevos y su polla, tenía el tesoro más preciado que tanto ansiaba . Metió sus dedos por el orificio y sintió un placer extremo. En ese momento se dio la vuelta, su fisionomía también había cambiado, lo que veía ante el espejo no era él, bueno, no era él como a diario quedaba reflejado.

Pasó sus manos por los senos, sus caderas más pronunciadas, sus labios melosos. No podía creer lo que estaba viendo, era una mujer, todo ese apetito que había parafraseado en la última petición que recordaba antes de acabar tirado en su habitación, se había manifestado en su misma presencia.

Rápido llamó a Warm, quería que lo viese. Quedaron en la cafetería de Utier, un viejo sitio de reunión donde ningún allegado lo podría reconocer.

-¿Qué cojones hicimos anoche?- le preguntó Rubén nada más llegar.

-Tío o… tía, eres de verdad Rubén- interrumpió Warm.

-Que sí cojones, soy yo.

-Dios, que tetas, ¿y tienes coño y todo?

-Sí.

-Joder… ¿me dejas verlo?

-Vete a tomar por culo gilipollas.

No hubo muchas preguntas y respuestas coherentes mientras bebían un par de Cokes. Aquello le había emocionado tanto a Rubén como a Warm. Después de que Warm intentara acosarle una vez tras otra, Rubén decidió regresar a su casa. Lo primero que hizo fue coger una de las muchas películas porno que guardaba al lado del mueble bar. Quería comprobar si de verdad era una mujer o si solo era su fisionomía lo que había cambiado. Al principio se presentó indiferente, aunque pronto empezó a acariciarse la vulva. También su tendencia sexual había dado un giro.

Las nuevas sensaciones a solas fueron de pánico, pero pasadas un par de masturbaciones se percató, y más con esas tetas, que podría cumplir uno de sus sueños, follarse a todo aquel que se prestase. Lo simpático del asunto es que sería sin pagar, algo que no hacía desde la boda de su primo Ernesto que tenía a los hijos ya en primaria. Llamaría a Lucí, era su amiga desde la infancia, la contaría todo, y esa misma noche estaría metido en la cama que tanto le había visto masturbarse, junto al primer hombre que decidiese estrenar el recién nacido coño.

Lucí intentó tranquilizarse junto a una menta poleo. Lo que le estaba contando Rubén o esa mujer, no lo tenía muy claro, parecía absurdo. Pero tras la infusión y dos vasos de güisqui y dos petas de maría, las cosas empezaron a aclararse.

-Entonces te despiertas, vas a mear, te metas la mano, y tienes coño- le preguntaba una vez tras otra Lucí.

A las seis de la tarde Lucí llamó a sus amigas, Mari y Estefanía. No las contaría nada de lo sucedido en Rubén, simplemente diría que es una antigua compañera de la universidad. Por la noche saldrían a cumplir el sueño de Rubén.

-Sí, te lo prometo, no diré nada, pero recuerda, tu nombre es Erika.

Las amigas de Lucí estaban todas buenísimas, o eso había pensado Rubén en otra época, salir con ellas hubiese sido como pisar el paraíso, además, eran todas como textualmente decían Warm y Rubén, unas folladoras. Cuando llegaron tomaron unos güisquis más. A las doce salieron a Domaco, un garito que al parecer estaba lleno de treintañeros desquiciados con ganas de sexo.

-¿Entonces eres virgen?- le preguntó Mari mientras conducía el coche.

-Sí- respondió Rubén.

-Joder, pues allí hay unos tíos con unas pollas, a que sí Lucí.

-Sí, sí.

– ¿Folláis mucho vosotras?- preguntó Rubén mientras Lucí le miraba por el retrovisor.

– ¿Qué si follamos mucho?… tu amiga es una cachonda, ¿o es qué estás cachonda?- se descojonaba Estefanía.

-Sí.

-Treinta años sin follar y ahora dice que está cachonda, tu amiga es la polla.

El garito estaba atestado de gente. Rubén y las chicas se acercaron a la barra. Pidieron cuatro güisquis con Coke. En ese momento el alcohol y la temperatura empezó a subir y las tres se perdieron por la sala. Rubén se quedó solo agarrado al vaso, mirar la noche desde unos tacones y un par de tetas era algo que nunca había pensado que sucediese, y no porque quisiese convertirse en una mujer, sino porque se hartaría a follar. Era su noche, además, Warm pasarían meses hasta que éste pudiese ahorrar tanto para equilibrar los polvos.

Lucí, Estefanía y Mari se acercaron cundo Rubén daba los últimos tragos a la segunda copa.

-Bueno qué, no has encontrado cacho- preguntó Mari gritando por la intensidad de la música.

-No, que va, mujer, de gustarme me gustan ese y ese y ese.

-¿El moreno ese?- preguntó Mari

-Sí

-Ese tío es un gilipollas, no te rebajes tanto tía, tú vales más.

En ese momento empezó a acercarse un hombre a Mari. Esta valió un rato con él. Después le dio de lado.

-Que se haga una paja el gilipollas- dijo Mari al llegar- ¿quién eran los otros dos?

-Aquél de allí- Rubén señaló a un hombre con cierto aire intelectual.

-Aquél, menudo gilipollas, va de culto, de erudito, que si esto que si lo otro, y luego es un baboso que trabaja en correos, no te puedes creer lo idiota que puede llagar a ser cuando hablas un día normal.

Las posibilidades se cerraban para Rubén. No podía irse con un tío que sus compañeras de noche consideraban repugnante en el plano que fuese. Necesitaba encontrar al hombre idóneo. Aquello era más difícil de lo que pensaba.

Las copas cayeron a lo largo de la noche. Las neuronas cada vez conectaban peor el leguaje, y pasadas las seis de la mañana, el propietario de la sala cerró sus puertas. Bajo el frío de la madrugada Rubén y las tres caminaron directas al choche. A pesar de los magreos y todo el roce que se podía haber considerado, su primera noche como mujer pasó en blanco.

-Gilipollas, todos los tíos son gilipollas, seguramente que ahora más de uno está metido en la cama haciéndose una paja, y Erika queriendo perder su virginidad con Lolo, pero si ese tío es un capullo- balbuceaba Estefanía mientras iba sorteando los adoquines en los que había chicles incrustados.

-Mañana volveremos a salir y te juramos que follas, bueno, que follamos- dijo Mari.

-Allí está el coche- interrumpió Lucía.

El camino a casa fue un monólogo de Estefanía. Enredada con la lengua por culpa del alcohol, no paró de denigrar a la figura de los hombres. Para ella todos eran idiotas, retrasados, solo pensaban en follar y en follar. El culmen de su conversación llegó cuando pasó al género femenino.

-No hay nada más que putas, donde está su dignidad, si joder, se la chupan al primero que pillan y se pierden. Qué asco de mujeres, para mí son como los hombres…

A Rubén la cabeza no paraba de darle vueltas. Cuando llegó a su casa se quitó la ropa, se metió en la cama y practicó el acto que día a día practicaba en la otra condición humana, y el cual, criticó Estefanía. No podía entender nada de lo que estaba sucediendo, su primera noche como mujer y no había echado un polvo. Quedó dormido pasadas las diez de la mañana.

Se despertó a las cinco de la tarde. Lo primero que haría sería llamar a Lucí, pero antes echaría una meada. Cuando llegó al servicio y se dispuso a sentarse sobre la taza del váter algo había cambiado, era de nuevo un hombre.

En esas llamó a Lucí. Medio dormida y ronca contestó. No entendía ninguna palabra de Rubén, le propuso que le llamase en otro momento, y cuando lo hiciese, evitase la cerveza. Nervioso regresó a su cuarto. Miró el móvil, tenía un mensaje de Warm, textualmente decía:

-Anoche te pasaste con la cerveza, no parabas de repetirme que si fueses una mujer serías la más puta de todas. Esta tarde te llamo para tomar algo. Warm.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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3 respuestas a I was a woman.

  1. Noemi dijo:

    Bueno… es original, pero te falta un poco de realidad femenina…

  2. ESTRELLA dijo:

    No me gusta nada el dibujo que has puesto.

  3. pulgarcito dijo:

    Pero que…, para que luego digan que no se puede insultar en el blog? y la foto¿ no es un insulto hacia la santísima virgen? jeje.

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