El inolvidable caso de Ramón Gómez de la Serna.

LUÍS: …Sí, parece mentira, sí, parece mentira que hubiese un hombre como Ramón Gómez de la Serna. Y lo digo como lo siento, sí, sí, lo digo como lo siento. Él siempre supo ser él cuando las circunstancias lo exigían. Pasó desapercibido en su trabajo, eso es verdad, pero cumplía, cumplía y con creces.

ENRIQUE: Hablar de Ramón es hablar de un hombre diferente: trabajador, patriota… eh… no sé, eso trabajador, patriota….

MONA: Alquiló el piso a mi marido en 2004. El mundo entero odiaba entonces a los marroquís, los atentados de Madrid, los de Nueva York… la cosa es que habíamos estado en diferentes lugares de la capital, pero nos ponían precios que no podíamos cubrir. Él se acercó a nosotros y nos dijo: -¿queréis un sitio dónde vivir? Doscientos euros al mes y lo tenéis.

MANU:… odiaba a los moros joder, los odiaba con todo su alama… no sé por qué alquilaría ese piso, no lo entiendo… espera, su madre había muerto, él se había comprado un chalet en las afueras y supongo que necesitaba dinero para pagar el crédito. Eso sí, el piso era una mierda, yo me sorprendí cuando me contó que lo había arrendado… joder que piso.

ENRIQUE: …español coño, español, es el mejor adjetivo que lo definía. Creía en España y el 12 de octubre no se perdía el día de la Hispanidad. Si esto fuese ficción, este tipo de personas no parecerían verosímiles; pero sí, en la realidad existen y Ramón era uno.

MONA: Lo vimos poco, bastante poco, venía, cobraba y se iba.

LUÍS: Trabajaba, cumplía, creía en lo que hacía. No solía faltar a su trabajo, bueno, no faltaba. La nieve, una enfermedad, siempre estaba puntual a su hora; pero si hasta vino el día de la muerte de su madre. No había motivo recurrente para que fallase… aquella mañana me extrañó, no asistió a su puesto de trabajo. Estaba perdonado, pero como que a uno estas cosas le crean incertidumbre, no sé. Ah, con esto no os penséis que soy un jefe autoritario

MANU: Desayunó un croissant y un café con leche, vamos, el desayuno de siempre cuando venía a mi bar. Se fumó un par de cigarros, habló un poco conmigo… poco más.

MONA: Un día vino muy acelerado y un poco bebido, sacó la factura y dijo que nos subía el alquiler a trescientos euros. Yo le dije que no tenía derecho a hacer eso, mi marido no podía traer más dinero a casa. Entonces pasó su mano por mi pecho y me propuso solucionarlo de otra forma… aquel día no paraba de repetirme que era un hijo de puta.

ENRIQUE: Os han contado que odiaba a los marroquís…sí… pues sí. La cosa es que ese día que me habláis andaba un poco jodido con el tema del crédito y supongo que les pediría más dinero por eso… pero no te lo puedo asegurar.

MOHAMED: Le debo la vida, se la debo.

MANU: Fumó ese cigarro, le tiró y se fue. Salió por la puerta y me miró riéndose. En la calle había una madre con un niño, la tía estaba muy buena. Le ponían las casadas, quizás era su único defecto.

LUÍS: Llamé a su teléfono. Me daba un poco vergüenza recriminarle que no viniese, y más no habiendo faltado nunca, pero no lo cogió. Dos llamadas seguidas y no lo cogió.

MOHAMED: Metió mano a mi mujer, me enteré una semana después. Decidimos dejar el piso. En el siguiente cobro diríamos adiós… ¿partirlo la cara por meter mano a mi mujer?… puede.

ENRIQUE: Estaba muy solo… perdonar, es que se me caen las lágrimas cuando pienso en él… estaba muy solo sí, además, la muerte de su madre lo había dejado aún más solo.

LUÍS: Fui a buscarlo, no me lo pensé, estaba muy solo, muy solo, podría haberle pasado algo con el gas, yo que sé, eran más de las once, no sabía nada de él… llegué a su casa y todo estaba cerrado. Tuve la corazonada de que podría estar en el piso que alquiló a esa familia. En ese momento, quién te dice que no estaba a ostias con lo racista que era.

MONA: La noche antes de que viniese a cobrar no pude dormir… tenía que arreglar el tema del alquiler sola, mi marido estaba trabajando y no podía faltar.

LUÍS: Había un tráfico alucínate, no paraba de llamarlo, ¿dónde cojones estaba metido?

ENRIQUE: Era racista, pero buen tipo.

MANU: Buen cliente, buena persona y buen español.

MONA: Aquél día lo odié, pero hoy pienso que es un héroe.

LUÍS: Trabajador.

MOHAMED: Buen tipo.

ENRIQUE: ¿Un héroe? jaja… puede.

LUÍS: Llegué a la casa, todo ardía, estaban los bomberos. Fui a hacia una ambulancia y encontré el cuerpo del inquilino sobre una camilla abrasado…. estaba vivo.

MONA: Mi marido era un gran fumador, pero no fueron los cigarros, nos dejamos el brasero encendido, no teníamos calefacción. Aquél día llegó antes, Mohamed todavía no se había marchado. Cuando escuchamos el timbre la casa estaba ardiendo. En ese momento calló un armario sobre Mohamed, pensé que lo había matado. A partir de ahí no recuerdo nada.

ENRIQUE: Se metió en la casa con las llaves que tenía, sacó primero a la mujer, se había desmallado por el humo, después intentó sacar al marido… joder Dios, lo sacó y él se abrasó.

LUÍS: Cuando lo sacaron estaba muerto…

MANU: ¿Por qué lo hizo? … porque era una buena persona

ENRIQUE: Nunca pensé que moriría salvando a un marroquí, con lo que los odiaba… esto demuestra algo que le repetía, todos somos seres humanos, que importa donde hayamos nacido, pero nada, él “r” que “r”… y luego…

LUÍS: Estaba muy solo, era racista sí, pero en el momento de la verdad se impuso la humanidad a toda esa mierda que nos intentan meter de que si la raza y todo eso…

MONA: Un héroe, sí, sí, un héroe.

MOHAMED: Le debo la vida, solo puedo decir eso.

LUÍS: Joder, se impuso la humanidad…

ENRIQUE: Malditas banderas y gilipolleces, si todos somos seres humanos… mira un ejemplo.

MANU: Ramón Gómez de la Serna.

ENRIQUE: Era mi amigo, mi mejor amigo.

MOHAMED: ¿Hemos terminado?…sí…

CÁMARA: Todo acabado, muchas gracias, ya le enviaremos una copia de la grabación.

THE END.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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2 respuestas a El inolvidable caso de Ramón Gómez de la Serna.

  1. Esto se llama definir la personalidad de un personaje (muy presente en la literatura o en el cine). Es un ejercicio de humanidad ante cualquier tipo de nacionalismo. Estaba cansado del modelo tradicional de narrar historias e intenté hacerlo de forma diferente.

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