El peso y el contrapeso.

Cuando las neuronas sopesan, cuando el corazón no late, cuando alguien te dicta y el poeta escribe.  Bajo la nauseabunda estampa de una sociedad estresada, bajo la efimerita  idea adereza con vino y tabaco, su palabra fluye como el esperma por el vaso deferente. Os presento a la voz, que junto a la voz de su voz, intenta encontrar el sentido abstracto que la vorágine social rezuma por el cosmos.

Martín Ramírez.

1.

Os tengo delante, y nada

El compas en mi pecho, se para

Os tengo delante, y no miro

No vaya ser que atisbéis lo que escribo

Unos besos amigos.

Porque sí,  palpita algo en mis adentros

En mi sien, un recuerdo

En mis dedos, unos versos

Hechos desde un corazón anónimo

Que ya está en los huesos.

Que si no hay, y no busco,

Más amor que el de la amistad

Que si encuentro, o no encuentro

Un hueco en vuestro mundo…por que

Sería una lástima que desaparecieras así,

Sin más.

Os tengo delante, y solo quiero

Que mis lágrimas

Os quiten la sed en noches calurosas

Las guardo en un frasco

Para nunca olvidar.

Las noches que os tuve en mi cama

Esas noches que olían a azafrán

Esto que sabe a desamor

Es solo una oración

Que intenta revigorizar,

A ese huesudo corazón

2.

Cien poemas inspirarías con tu cuerpo

Y  ningún comienzo

Pues el cimiento de todo verso está apagado

En el caer de las hojas;

3.

Empezamos de cero.

Como quien comienza un cuento

Siempre, siempre de nuevo. De esos

Que no tienen fin

Porque no tienen comienzo.

Qué comienzo…

Aquel que empieza con unos besos

O ese otro

Que nace dormido,

Como los sueños

Y sigue vivo

Cuando despierto.

O será ese que empieza con dos hielos

Solo…por favor.

4.

Sera cierto

K en esta vida no hay ensayo

O si?

Será el preámbulo del epitafio

Ok Jey , dime si será algo rápido

De momento dame algo embotellado

Punto, un apartado en mi cabeza

Inyección a la acción, quiero romper la destreza

No me creo eso de la condición, sería una pena

Que los que sin suerte quedan

Solo vean cagarse de mierda.

Invento el futuro, con un presente decidido

Currándome lo mío, dedicándole tiempo al cultivo

De la sien, pero no me engaño, siempre queda mucho por hacer.

5.

Yo que quiera cualquier razón

Para desentrañar la conspiración

De tu sonrisa.

La armónica está en la mesa. Toca.

Mira que precisión en desojar hojas.

Desdicha.

De no ver el color de tus ojos,

Pues siempre miran a otros.

Es una confesión

Escribo a mar abierto. Desconozco

Otra forma de hacer las cosas…

 

 

 

 

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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