Me cago en la madera, la ley antitabaco y la dictadura capitalista

No suelo salir mucho por no decir que salgo algo más que nada. Lo poco que salgo  es para que los maderos (indocto cuerpo del resentimiento debido a la inferioridad provocada cuando madura la carne y la cara pero no la mente) metan sus sucias manos en mis bolsillos, mientras trepidan al ver como aquellos que se dedican a joder la vida a los que la intentamos respetar, campen a sus anchas. Esos mismos catetos que meten sus sucias manos en mis bolsillos, se suelen quedar pánfilos, que es lo que son, al no encontrar lo que consumen con regularidad. ¿Quién vigila a los vigilantes? Ya se preguntó Cicerón.

Aunque lo que yo me pregunto es el sentido intrínseco de la nueva ley antitabaco. En teoría, o eso deducen la simplicidad de mis neuronas, es por el buen hacer de nuestro queridísimo estado (con minúscula) paternalista, cuando día a día nos intoxica de la forma más ignominiosa mediante la falsedad. Pero bueno, creyendo en su buena fe, con objeto de apiadarse de los no fumadores y los resarcidos que dejen de fumar, su estrategia déspota va camino de incrementar las enfermedades que en sí provoca la nicotina.

El fumador, con cuatro cervezas, no puede sortear a ese mono y sale a la calle a fumar. Ya fuera enciende su cigarrillo acalorando, respirando un humo que a la par debido al cambio de temperatura, lo provocará un constipado. Constipado que puede desembocar en una neumonía, neumonía que conduce al hospital. Y ahora me pregunto, si aumenta el número de resfriados ¿se prohibirán estos igual?

En una época en la que neoliberalismo se mete por nuestros huesos y los estados se derrumban granito a granito como aquellos castillos de arena que construíamos en la playa, nuestros papás (estados) se dedican a menospreciar a los que lo sustentamos con imposiciones cínicas, mientras se arrodillan a la dictadura de la empresa que cada día somete más a sus anchas convirtiéndonos en esclavos engañados a través de esa inventiva falacia tan vejatoria llamada libertad. Y para colmo de los colmos, si ya solo somos eso, nada, los cachorros (que podían haber pedido a los Reyes Magos un cerebro y no solo haber consultado a los camellos)  no paran de meterme sus sucias manos en mis bolsillos, esperando encontrar algo que ellos llevan, y que les reportará un buen suelo para sostener a los necios de sus familiares.

Maldita dictadura capitalista, o democracia, o como la quieran llamar.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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5 respuestas a Me cago en la madera, la ley antitabaco y la dictadura capitalista

  1. pulgarcito dijo:

    Llamalo como quieras, a este paso algún día te prohibirán tirarte un sonoro pedo en el campo .Sera para prevenir la contaminación ambiental!!

  2. Noemi dijo:

    Aquí seguro que lo verás antes que en el correo…

    http://www.ucm.es/info/fgu/descargas/formabypr/2011_cine_hegemonia.pdf

    Si te interesa, dímelo y le pregunto a Pablo si hay problema porque seas de otra uni…

  3. Jose dijo:

    Pulgarcito mezcla las churras con las merinas dia tras dia, alomejor sin saber de razas, jajaja
    “Simbergüenzas, canallas, cabrones!!!!!!!” jajajajajajaja

  4. maracaibo 86 dijo:

    el pensamiento único totalitario, el régimen de ZP, los demás subsidiarios del estado

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