Los hacedores de casas

Nací y me crié bajo la insufrible necesidad de intentar construir lo que mi imprudencia destruía. Por mis venas corre doblegando a mis impulsos pasivos toda esa herencia de una tradición erigida con paleta, masa y ladrillo. Veo ante el espejo ese albañil que fueron los que bajo el frío de la miseria, precedieron a lo que quizás no soy y quiero ser. Y es todo ello, lo que me demuestra día a día que las casas sin cimientos acaban hundiéndose aplastando a los que las habitan.

España y el resto del mundo (el de los falsos ricos), salieron por los noventa de los desmanes de la economía bajando los tipos de interés y algunas chapuzas más. El objetivo de nuestros siempre tan profusos y sabios economistas era conseguir crear una gigantesca morada primer mundo, donde todo aquel que quisiera, ocupase una de sus tan falsas y confortables estancias. Fue gracioso y tranquilizador ver entonces a aquellos que no tenía nada, emanciparse del cero y pasar a formar parte de la familia de los negativos. Pero lo negativo era algo no tangible, lo tangible (perdón por la redundancia) mostraba un huésped reconstruido con sonrisa en la cara por entrar en un nuevo hogar (en construcción) que no encontraba límites y olvidaba a cada paso que España, seguía siendo España.

Recuerdo la idolatría a Rodrigo Rato, el desenfreno de Zapatero por excusar su mala gobernabilidad en una economía de “Champions League”, el estupor del empresario con su oficina en el bar, el trabajador especulando con su propia familia y bendiciendo la grandiosidad de sus proezas… nos habíamos emancipado, vivíamos en esa casa de los nuevos ricos, y por suerte, atrás quedaban las miserias de los muros y techos de adobe y piedra. Eran tiempos para el cristal, el hierro y el hormigón.

Los albañiles, los de verdad (me excluyo por mucha sangre en mis venas), supieron siempre ante todo que las casan sin cimientos acaban por hundirse aplastando a sus ocupantes; y esos mismos (los albañiles), hoy sufren con lágrimas en los ojos viendo como su experiencia vuelve a ser desestimada ante los cuerpos mutilados entre escombros de los de siempre, mientras los que ya vivían bien antes de la mudanza, salieron a tiempo del derrumbe, o consiguen salir por la coraza de su fortuna.

Ahora bien, después de todo lo vivido, no puedo parar de preguntarme cuál será el próximo invento del capitalismo para hacernos de nuevo sonreír, ¿volverán a construir otra casa? Por si acaso, y con tranquilidad,  seguiré viendo ante el espejo ese albañil que fueron los que bajo el frío de la miseria, precedieron a lo que quizás no soy y quiero ser, los mismos que saben que las casas sin cimientos acaban hundiéndose aplastando a los que las habitan, pero claro, no a todos.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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Una respuesta a Los hacedores de casas

  1. maracaibo 86 dijo:

    no estoy de acuerdo, que alternativas ves tú al capitalismo, el comunismo?

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