Miradas: 8:00 a 9:00, agónica rutina en las calles del frío

 

Escrito: Jose.

8:15, ya lleva dos llamadas, pero yo sigo en la cama. Lo conozco y sé que es él, se agobia solo por cambiar un pelo su rutina.

8:20, suena el despertador, mañana gris y fría. Arranco el coche y voy a llevar a un “caballo de carreras” demasiado mayor para andar al veterinario. Tienen que sacarle sangre de las venas ya obstruidas. Llego a su casa y caliento el coche para que no sufra el intenso frio. Sus primeras palabras al subir son las de siempre, “mira, no se ve una rata por el pueblo… Normal, hace tanto frio” a las que contesta quién la acompaña “antes estas mañanas eran preciosas, salías con ganas de trabajar y lo primero que te acompañaba era el olor a humo de todas las chimeneas del pueblo”.

8:32, llegamos al médico-veterinario, los dejo y me quedo en el coche sin ganas de ver nada ni a nadie, pero rápidamente el cerebro se pone a trabajar y observa. Pasa José (más de 80 carreras), que va a comprar el pan, lleva buena hora, no sea que se quede sin un par de barras, antes de las nueve de la mañana. Más ancianos de los que te puedes imaginar llegan a hacer sus recetas, sobre todo eso, no sea que se queden sin sus medicamentos, piedra filosofal para ellos. Aparece Paco (recién jubilado, ya semental) y bien ataviado con su vara y su gorra se prepara para dar un paseo, alrededor de toda su vida, ya que no se va a separar de donde no se ha separado jamás, su pueblo. Van quedando pocos de esta generación, tiene cojones, los ves y sabes que no vas a llegar a ser ni la mitad que ellos en cualquier aspecto.

8:46, dentro del coche, pero parece que lo oigo, suena su bastón en mi cabeza, además veo su cojera con los ojos cerrados. Está nervioso y grita como si le pudiese oír “vamos, corre que ya hemos terminado”. Me apresuro, me siento mejor si creo que para él lo estoy haciendo bien.

8:54, llego a casa y me pongo a escribir sobre una mirada, la mía que se torna gris al ver estas calles y estas gentes que no sé de dónde sacan el calor suficiente para que sus cuerpos sigan funcionando y no se congelen, como si aún fuesen caballos de carreras que marchan como un “pura sangre” que serán hasta el fin.

 

Anuncios

Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
Esta entrada fue publicada en textos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Miradas: 8:00 a 9:00, agónica rutina en las calles del frío

  1. Lucia dijo:

    Paco el semental!!!!!! si es que como en los pueblos no se vive en ningun lado…

  2. maracaibo 86 dijo:

    lo que más me ha gustado ha sido la foto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s