El insultador, el insultado y los palmeros

El insulto se hace plausible cuando el bobalicón educado para ser bobalicón aplaude. El insultador suele vivir defraudado de sí mismo, haciendo uso de la injuria, llámese en un leguaje más coloquial vilipendio, para increpar maleducadamente a aquel que ha sobresalido en algo en lo que fracasó el insultador.

Hay muchos tipos de insultos, sí, tantos como usos demos a las palabras. El contexto es fundamental, de igual forma que lo es el tono. No solo consiste en ser soez o directo, una simple entonación o un palabro colocado estratégicamente en una frase, suelen ser tan dañinos como los primeros.

No todo se fundamenta en el insulto entendido como palabra. En este punto la semiótica juega un importante papel. Un gesto, una expresión, un objeto, pueden insultar. Ahora bien, estos tipos de insultos, se emplean como elemento redundante al propio insulto en palabras. Así una Cruz con un amén, puede infamar. A mí, para citar ejemplos.

Como en todas las cosas de la vida, el insultador pertenece a un grupo, e insulta cuando su grupo, inferior intelectual, física y psicológicamente, no puede defenderse de la cordialidad fundamentada de su contendiente, fuerza o rigor ético. Ese grupo, son los llamados palmeros. El insultador insulta y el palmero lo vitorea, en muchos casos sin haber podido entender lo que el propio insultador dice (no sabemos si el insultador lo ha entendido igualmente).

El problema llega cuando el insultado pide respeto al insultador. Este último, cadente de recursos por la poca argumentación del insulto continuado, dice perder la libertad de expresión y patalea. Posiblemente busque otro espacio para volver a insultar. Allí repetirán respeto, y así, de forma sucesiva. Es curioso y lo dicho no es falsedad por desgracia, que hoy día internet se haya convertido en una casa gigante para insultadores. Un espacio, donde el insultador y sus palmeros crecen sin ningún control.

Desde mi punto de vista,  todo se resumen en una última apreciación: el insultador coercitivo ya con espacio para su insulto, seguirá creciendo compulsivamente. Los distintos canales de distribución de insulto se irán reduciendo, entonces, llegará un punto donde el insultador solo podrá insultar a insultadores, siendo entonces el momento para la propia destrucción de los susodichos. Pero, ¿y si esto no ocurre y el insultador prolifera hasta que internet sea el lugar para el insulto? Yo, no lo sé, solo espero que no sea.

Es todo.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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2 respuestas a El insultador, el insultado y los palmeros

  1. Noemi dijo:

    Matrícula de honor

  2. maracaibo 86 dijo:

    muy bueno, sigue así!!!!

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