Carta a Dios del padre Mateo

Padre Mateo.

Madrid, 13 de octubre de 1948.

Qué le puedo pedir al mundo si este solo me ha dado penitencia. Dónde quedan mis pecados, si la objeción misma en su parte más banal se convierte en yerro celestial.

Tú redentor que viniste a salvarnos a todos de los males que nos afligían y nos prometiste en tierra el Reino de los Cielos, ahora que cabalgo furibundo entre las angostas haciendas, fértiles en pecado y hueras de toda verdadera razón, te pido tu misericordia, y que tu omnipresencia se manifieste ante mi persona, librándome de los demonios que a día de hoy me dominan, me acorralan…

Será la flagelación la parte más coherente de toda justificación ante mis males, será la paupérrima pregunta de preguntarme el qué me aflige, o simplemente será la respuesta, el camino que me conduzca de nuevo a tu Ser. Pero dime Padre, si su mesías, nuestro mesías, lo supo, por qué yo no soy capaz de interpretar aunque solo sea parcialmente la manera más concreta de librarme y cabalgar hasta su Reino.

Hoy ha llamado a mi casa. Hoy mi lívido ha vuelto a florecer, hoy mis pecados se han vuelto a posar en mi conciencia, para que la parte de mi esencia, se corrompa nuevamente con el potencial erótico de los senos de esa criatura. Nuevamente me ha pedido agua, y pues no debemos dar agua a los sedientos. He intentado cotejar las diferentes formas de poder satisfacer su sed, sin caer en la tentación de Belcebú, pero el agua es agua, y mojado de todo pecado he quedado tras mi ofrenda.

Qué le puedo pedir a esta maldita falta de piedad, qué más puedo rezarle a usted padre, si ni siquiera en la presencia de tus Santos soy capaz de redimir mis impulsos. Y ya no soy razón, o mejor, ya mi razón no es fe, solo soy instinto descabellado, y a si le digo padre, que la ofrecí agua y que ambos quedamos mojados.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo,  bendita tu eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre Jesús, Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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el sillon del vago
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Una respuesta a Carta a Dios del padre Mateo

  1. trolas dijo:

    Interesante texto. Pon algo del padre apeles

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