Quizás sea una patochada…

El problema de la izquierda reside en su cada vez mayor discrepancia. Fruto de esto, la capacidad de contestación al discurso brioso e identificado de la derecha se reduce a ninguna, ocasionado un desajuste informativo que debilita todavía más el mantenimiento de cualquier conquista social.

Gracias a la última campaña electoral he podido comprobar la citada realidad a través de un análisis superficial. A la hora del experimento no me he centrado sólo en el discurso presente en los medios de comunicación de masas, sino también en los múltiples medios de comunicación de carácter más cerrado: foros, comunicación viral, panfletos… Así pondré dos ejemplos delicados y fáciles de entender para cualquier observador, el terrorismo y el paro.

En lo referente al primero,  los conservadores llevaron a cabo una campaña sin escrúpulos –muy a su estilo- vendiendo que el partido en el poder era cómplice de los terroristas. El votante medio, confundido por el oportunismo y el aprovechamiento electoralista, mutó su opinión –lo certifico por muchos amigos-  engañándose así mismo con la insultante afirmación de que los únicos que habían combatido y sufrido esta lacra de nuestra putrefacta democracia fueron y son los conservadores. A pesar de que no soy partidario de hacer política con los muertos, ¿por qué a la izquierda no se le ocurrió matizar que cuando acabó el gobierno de los fascistas no sólo sufríamos el terrorismo de ETA, sino también el Islámico? ¿Dónde estaba el discurso que impugnase todo tipo de formas que convierta en instrumento político algo tan serio como es el asesinato?

Pero vayamos al segundo punto, el trabajo. A lo largo de la campaña, aquí a lo grande, hemos asistido a un machaqueo basado en la afirmación banal de que con los conservadores había trabajo y con los socialistas no (palabras de su líder). Si nos remitimos a la experiencia sensible, a priori parece real, pero  ¿dónde estaba el discurso de la izquierda que explicase a los ciudadanos la realidad de lo sucedido? Y ya no hablo de PSOE, es de comprender, hablo de una izquierda que cuente en qué se basó el llamado milagro económico, cómo el salario mínimo interprofesional no subió, quién privatizó la mayoría de las principales empresas públicas, quiénes se financiaron de forma ilegal…

Para un entendedor estos dos ejemplos resultarán bastante recientes. Así, vayamos a la anterior campaña, “Zapatero separa España”. ¿Dónde estaba el discurso de la izquierda que recordase que los que separan España son ellos con el boicot y la homofobia a los nacionalismos catalán y vasco? ¿Dónde estaba el discurso que condenase una actitud basada en pisotear toda cultura que no lleve toros y castañuelas?

A primera vista el experimento parecerá una patochada. Para muchos demasiado simplista. Pero si esto es así, ¿por qué no hay una contestación clara y potente que asiente realidades y deslegitimice las mentiras de la derecha? Mi respuesta es y será que mientras la derecha permanece unida desplegando una disertación potente y falseada en la mayoría de los casos, la izquierda sigue con su pelea banal de demostrarse a si misma quien es más izquierda. Algo que perjudica no sólo a una forma de pensar, sino a todas las conquistas sociales del Estado.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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Una respuesta a Quizás sea una patochada…

  1. Noemi dijo:

    No estoy de acuerdo (para eso ambos somos de izquierdas…jejeje). No, enserio, creo que ambos ejemplos son precisamente aquello que engloba un pensamiento unánime y de consenso por parte de la izquierda real ( y a esto me refiero a partidos que llevan en sus programas y políticas públicas efectivas, verdaderas acciones de izquierda, así que ya sabes a quien elimino). Tanto el terrorismo como el empleo son armas arrojadizas con argumentos simplistas que utilizan tanto conservadores como liberales, en sus campañas. No tienen base, por lo cual sólo cabría la denuncia a un tribunal superior, pero visto el color que premomina en los despachos de los juristas, es realizar acciones que caigan en saco roto. O como en otro casos, desemboquen en una “vuelta de la tortilla” utilizando estas ideas, para defender la pérdida de unión de España (algunos se olvidan que una, grande y libre, por suerte dejamos de ser..aunque para pasar a un estado postfranquista, que es lo que traen las leyes de amnistia que sólo se centra en un lado del espectro ideológico). Creo que el discurso de rechazo por parte de la izquierda a estas dos ideas es consensuado, el problema tal vez sea las medidas de lucha contra ello, no se centren en una sola vía…pero el problema creo que reside también en la parte de fuerza que estas puedan tener y su respectivo calado social, ya que si los conservadores dominan los medios de comunicación, las muchas acciones que se llevan a cabo, no llegan a nuestros oidos.

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