Pronto, recogería la cosecha

“El azadón, la pala y cuatro pares de guantes” le dijo el dependiente a Steven.

“¿Cuánto es?” preguntó Steven

“20,50 caballero” Steven buscó en su cartera “Tome, lo tengo justo”

“Sigue sin llover” Steven no se percató de las palabras del dependiente, andaba enredado guardando la cartera

“Hasta luego” Se despidió Steven

“Le decía que sigue sin llover”

“Sí, la verdad es que sí”

“Una jodienda para el campo”

“Una jodienda” repitió Steven ante la mirada desilusionada del dependiente que volvía a sus quehaceres mientras Steven dejaba la tienda.

“Ese chico no llegará a buen puerto” Dijo la mujer del dependiente que entraba por la contienda en el momento que Steven cerraba la puerta por detrás.

“Es raro mujer, es sólo eso”

Steven entró en su casa. Su madre, cercana a los ochenta años, estaba sentada delante de la televisión.

“Siguen desaparecidas las tres adolescentes de Utaco, según los testigos, fueron vistas por última vez a la salida de una Rave celebrada…”

“Madre, quiere bajar eso”

“Cállate maricón” respondió su madre con una voz un tanto petulante.

Steven salió nuevamente al coche y cogió las herramientas. Media hora después estaba cavando en el jardín tres agujeros.

El calor era intenso, el sudor pegándose al polvo corría por su frente. Como podía, lo aliviaba con tragos de agua.

“He terminado los agujeros, mañana mismo ponemos fin a esto, no aguanto ni un día más… sí, sí, está todo como me dijiste, ¿Has tenido cuidado de que no te vea nadie?… Así me gusta… adiós” Steven colgó el teléfono y se sentó delante de la televisión.

“Y por favor, si alguien sabe algo de ellas que nos avise, son jóvenes, estudiantes…” Steven cambió de canal “éste es el último lugar donde las vieron, según cuentan, las chicas podrían haber consumido algún tipo de estupefaciente…” Steven apagó la televisión y salió de la casa. Era completamente de noche. Despacio, arrancó el coche y lo metió en el jardín posterior. Se bajó, abrió el maletero y empezó a limpiarlo con un cubo y una fregona. Una vez hubo acabado, se bebió un bote de cerveza.

Cuando regresó al salón, estaba su madre sentada.

“¿Te has tomado la medicación? Preguntó ésta.

“Si madre”

“Sabes que luego empiezas con las voces”

“Si madre”

“¿No habrás estado bebiendo?”

“Sólo una lata de cerveza madre”

“El médico te tiene dicho que no pruebes el alcohol”

“Madre, es una lata”

“¿Se sabe algo de las niñas?”

Steven se quedó reparado.

“¿Qué niñas?” Preguntó intranquilo.

“Las del pueblo de alado, las que se han perdido”

“No han aparecido, pero vamos, serán una putas”

El sol acababa de salir. Steven estaba sentado frente al televisor de la cocina tomando un café.

“Según las últimas afirmaciones, las chicas montaron en una furgoneta color granate a doscientos metros de la discoteca donde pasaron la noche…”

En ese momento sonó el teléfono y Steven miró por la ventana. Era su amigo Julio con su furgoneta Mercedes color granate. Steven salió a abrirle.

“Mételo detrás” ordenó Steven.

“Vale” Respondió Julio

“¿No te ha visto nadie?” Preguntó Steven.

“No”

Había pasado toda la mañana. Steven estaba leyendo tumbado en su cama cuando alguien llamó al timbre. Abrió la puerta, era la policía.

“Buenos días, no han indicado que esta mañana fue visto un vehículo que coincidía con la descripción dada por los testigos que vieron montar a las chicas desaparecidas por última vez. “

“Se refiere a la Mercedes color rojo de mi amigo Julio”

“Sí”

“Y qué quieren”

“Podríamos echar un vistazo”

“Tienen orden del juez”

“No”

“Pues márchense”

Steven cerró la puerta en sus narices y fue directo al jardín. Los tres hoyos habían desaparecido. En ese mismo lugar,  había sembrado tres olivos de tamaño medio. Se quedó mirándolos un rato. Soltó una sonrisa y fue directamente al sillón. Encendió la televisión.

“Buenas tardes, han aparecido los cuerpos sin vida de las tres chicas. Estos fueron encontrados a un kilómetro del lugar de los hechos. Estaban semidesnudos y según fuentes, los primeros indicios apuntan a que la muerte fue provocada por una sobredosis de éxtasis…”

Steven estuvo regando por la noche los olivos, pronto, recogería cosecha.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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