Analítica sin jeringa II

Tenemos que ser conscientes de la demostración de realidad a la que nos está sometiendo la crisis. Cada vez, y por desgracia para los que vivían de ella, la idea de democracia liberal, defendida por el escribidor Vargas Llosa en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel, está descubriendo su doble rasero gracias a la desfachatez autoritaria de los mercados. Todos aquellos que nacimos con la idea de ostentar el poder y la responsabilidad de gobernar nuestro Estado a través del voto, hemos desarrollado una actitud crítica ya no hacia nuestros líderes, como es normal y sano, sino al sistema en su conjunto. Hasta los más lerdos –con perdón de la expresión- votan a sabiendas que su voto no servirá más que para esperar un mal menor o un simple alivio que cambie la crispación a otro polo.

Con todo lo acontecido, y tras la ejemplificación magistral de un ejercicio de salud y buen hacer democrático que representó y representa el 15-M -por cierto, algo que muchos pedíamos desde hace años- el verdadero horizonte de este sistema político empieza a ser un tanto turbio. En España, en concreto, casi diez millones de personas han dado el poder absoluto a un partido para sacarnos de la debacle económica apostando por lo mismo, y, así, devolver la confianza a un sistema que según ellos a deslegitimado la socialdemocracia española –como si en el resto del mundo no pasase nada-. Ahora bien, ¿y si estos tampoco lo arreglan, su electorado volverá a respaldar ciegamente como es habitual algo que no funciona?

Las políticas de déficit cero son un error. Bueno, más que un error un engaño manifiesto que solo beneficia a los que más tienen. La inversión pública así como el funcionamiento de las administraciones del estado ha sido deteriorada por el neoliberalismo. En Europa la socialdemocracia se levanta mientras en España un gobierno de tecnócratas puede jugar una mala pasada al perdedor de Rajoy. Los golpes de Estado económicos se suceden, un claro ejemplo Grecia, y por primera vez tras muchos debates y deliberaciones los fantasmas de la guerra empiezan a recorrer las ciudades del viejo continente. Se ve que el cine, la literatura y la cultura en general han servido de poco.

El sol sale todas las mañanas, pero algunos hogares llevan más de tres años calentándose con gas, que por cierto, cada vez está más caro. Ah, y no olviden que esto ya no son utopías, como algún que otro cazurro me advirtió desde la sabiduría que cree tener por sumar unos cuantos años más y algunos céntimos en su bolsillo. Si nos tomamos otro camino, Europa se vine abajo. Vayan enfundando las escopetas o simplemente saquen la maleta de su armario y retírenla el polvo.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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