Arquitectura

Hoy voy a hablar de algo que no he dedicado ni un solo párrafo en esta aventura llamada elsillondelvago.com. Una parte del conocimiento siempre ansiado pero que desestimé por mi terquedad o simplemente vagancia. Es una pena, me suelo repetir a diario, y más con un hacer lógico y creativo.

De lo que hablo es de la arquitectura, y hoy en concreto, de la arquitectura moderna, ese germen capitalista que decora la mayoría de las principales ciudades del mundo. Ese germen de cristal, todo transparente, como metáfora de la tan repetida transparencia del sistema político.

Desde el placer de entender un poco el arte en concreto, siempre he identificado los rascacielos como la representación del poderío masculino. Es decir, la expresión del falo erecto para ofrecer la potencialidad de una nación. Esos grandes edificios de hormigón que superaban y superan metros y metros y que definían y definen, en menor o mayor medida, el vigor económico de los estados. Claros ejemplos los encontramos en EEUU, el padre de este tipo de arquitectura, Asia y cada vez más en Europa. Las cuatro torres de Madrid, en concreto, muestran el potencial económico español, ¿o quizás de la debilidad?

Pero algo curioso está sucediendo en los últimos años. Cada vez los edificios se feminizan más. Ya no son esas torres inmensas que guardan a la perfección las simetrías y la línea recta. La curva y la integral toma un nuevo interés. Los colores se aclaran y la construcción léxica de “edificios inteligentes” sustituye a la del frío mastodonte. Mezcla de naturaleza y tecnología buscando constantemente la eficiencia energética. ¡Pura feminización!

Quizás la arquitectura haya sido visionaria dando el primer paso hacia una transformación del sistema económico imperante (¿qué positivo?), pues la mujer es la que enseña, alimenta  y conforta, mientras que el hombre el que codicia, reprende y amenaza, o lo que es lo mismo, la izquierda es la que enseña, alimenta y conforta, mientras que el neoliberalismo es el que codicia, reprende y amenaza.

El arte, gracias a lo que sea, siempre se anticipa al conservadurismo económico, y creo, que lo narrado es una nueva y clara muestra de ello. Denuncia que utiliza como soporte el propio medio.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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