Idiotez social compulsiva

Social Media Outposts

Image by the tartanpodcast via Flickr

Seguimos cargándonos la comunicación mediática. Sin darnos cuenta, el espacio mediático poco a poco se ha ido comiendo el contenido reflexivo a la vez que dando prioridad a la imagen espectacular. La forma, se impone al propio contenido.

Son varias las consecuencias pero una sobresale por encima de todas. La imagen espectacular. Queramos o no, el ojo se  ha impuesto a la reflexión.  El profesional de la comunicación prioriza la composición del cuadro rimbombante olvidando cuando no denigrando al propio discurso. En las redacciones de contenido se intenta que la imagen sea llamativa, que el espectador quede extasiado con la luz, las deformaciones de los objetos, la colocación del plano… olvidando el qué de la pieza, producto u obra (para mí producto). Pero el problema no queda solo aquí. Tampoco se intenta narrar con las imágenes. La seducción de la mirada de un espectador banalizado es tolo lo que cuenta.

En ciertos debates (críticos) este problema es el punto de partida de muchas reflexiones. Los propios profesionales empiezan a estar hartos de la situación y, sin imponerse al dictamen de sus jefes, despotrican sobre su propio trabajo a espaldas de la sociedad. Pero, ¿por qué no hay una rebelión? ¿Por qué estos profesionales no empiezan a utilizar los espacios 2.0 para realizar cosas nuevas? Tienen su trabajo, se flagelan con su trabajo, vomitan sobre sus principios… ahora bien, una vez al llegar a casa, pueden desarrollar todo aquello que tanto anhelan (también el espectador cansado).

El que no se haga, se debe a que el profesional ha absorbido como el público esta forma de entender la comunicación, adaptándola a su propio cuerpo (gimnasio, dietas, maquillaje, ropa,…). En consecuencia, el tiempo que podría dedicar a aprobar la asignatura pendiente de desarrollar algo nuevo contrapuesto a lo que tanto odia en los centros productivos de información, se emplea en los citados menesteres, asumiendo que lo hecho es lo normal y no existe otra forma de hacerlo.

Y disculpen si no me han entendido, no estoy hablando de que los medios de comunicación tendrían que volver a lo meramente escrito. Estoy hablando, de que los medios de comunicación o los profesionales, fuera del entorno alienado  que representa su espacio de trabajo, empiecen a dar prioridad o, simplemente, la misma importancia al contenido que a la forma. Se hace fundamental, pues si no, estamos condenados a la idiotez social compulsiva.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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