En fin

Dejémonos de tanto contar. Demos de lado a lo cuantitativo. Busquemos la manera en la que todos podamos ser nuevamente seres humanos. El amor, la felicidad, la igualdad, la razón… atrévase a cuantificarlas. ¿Lo han conseguido? Yo soy incapaz, seguramente que ustedes lo intenten pero siempre os quede  incertidumbre.

El sistema creyó encontrar la medida. No era difícil, claro. La llamó dinero. Eso sí, todo fue un desastre. Gracias a los momentos de escasez, nos dimos cuenta que era otro vago intento de la codicia. La felicidad, el amor, la igualdad… no se puede comprar. Quizás creamos comprarla, pero recapaciten, siéntese delate de un café y saboreen los aromas. Fúmense un cigarrillo. Mastúrbense. Después, al lado de una chimenea o un radiador o un calefactor o en pelotas en la calle sobre la nieve, griten ¿es posible cuantificar la razón, el amor, la igualdad…?

No, no pierdan el tiempo. Déjense de triquiñuelas. Desempolven la vieja maleta de cartón. Guarden la muda necesaria. Respiren y esperen el último tren que les lleve allí donde los sueños juagan a ser realidad. De regreso, apaguen la televisión e intercambien unas palabras con todo aquel que un día fue olvidado.

En fin.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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