Empiezo a temer

Empiezo a temer. Empiezo a sentir algo que nunca pensé que sentiría. Tengo ganas de mirar por el hueco del retrete y apartar mi cuerpo de la realidad. Hay un olor insoportable en la calle. La gente se mira a los ojos pero no se dice nada. Tapan la mirada y tosen para otro lado como si con ellos no fuese. En la gran superficie comercial de la esquina de arriba un sinfín de televisiones muestra una imagen. Los clientes se preocupan únicamente por las características de los aparatos. “Al sistema le suenan las tripas” es el titular de un periódico. Pero el del pan aclarara que utiliza productos de alta calidad. Un anciano pregunta, quiere saber dónde está su familia. Guardiola contesta que su equipo jugó bien. Los niños en el colegio están arropados con mantas, sus profesores, cubiertos con jerséis de lana, calientan la tiza entre integral, nota y verso. Un parado pide a un mendigo, el mendigo le responde que a la cola.

El día está gris, las calles siguen oliendo mal. Dicen los que saben, que el olor viene de los juzgados. Un grupo de personas de bien explica que huele a rosas tapándose la nariz. Le han contado a un primo de la novia de un amigo de mi hermano que al parecer, ya saben lo que hay después del cemento. Una pintada en la pared me detiene. Textualmente pone ¿hay vida antes de la muerte? Yo me respondo que cada día parece más complicado. Es una pena que Nietzsche matase a Dios.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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