Reforma Laboral II

Esta imagen ilustra con detalle la situación actual. La carga semiótica en tan poco espacio deja entrever la realidad de unas negociaciones que no tienen nada de negociaciones. La realidad de un acto que se ha resumido en lo que viene compendiándose la política desde que el ojo de la cámara se prestó a retratarla. La foto, con la ministra de espaldas,  diciéndonos a todos que la importamos lo que se puede decir nada, es de lo mejor que el fotoperiodismo ha dado en los últimos años.

A un lado, el derecho para nuestro ojo, Epi y Blas, los representantes visible de los sindicatos mayoritarios. Preocupados, transmitiendo sus inquietudes a la ministra que da la espalda. Sintiéndose aún más inútiles de lo que se sentían tras la inoperatividad de los últimos años. Viendo, oliendo, saboreando, escuchando  y palpando los desmanes de una reforma que pondrá en calzoncillos bajo la nieve a todo el proletariado español.

Al otro lado, el izquierdo para nuestro ojo, los malos. Sí, los malos. No hay palabra que mejor los defina. Ahí sentados, con la mirada no sabemos dónde, diciendo no sabemos qué (seguramente que nada bueno). Volviendo a sentirse en su casa tras ocho años de ser invitados preferentes. Riendo y degustando el sabor de la victoria. Más que seguro valorando positivamente el mayor retroceso en derechos laborales de la democracia. Volviendo a ser los representantes de aquél burgués del siglo XIX, que masacró a miles de trabajadores mientras sus conciencias descansaban de caza, en el teatro, paseando a caballo…

No cabe duda, tras esta foto hay un antes y un después. Quizás el material didáctico escolar utilice la imagen para ilustrar la reforma laboral en los libros de historia. O quizás no. Lo que si queda claro a raíz de la sorprendente y contradictoria (según lo que decían en campaña) postura del gobierno,  es que las palabras de Cospedal  son erróneas. Si ella cree que el PP es el partido de los trabajadores, yo también puedo creer que los faraones Egipcios eran los defensores de los esclavos. Pues, ¿No los daban trabajo? La gran diferencia con aquellos es que aquí no trabaja nadie, y para colmo, quien puede, lo hará en condiciones muy parecidas a los maltratados de aquel majestuoso pero precario imperio.

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el sillon del vago
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Una respuesta a Reforma Laboral II

  1. Miércoles dijo:

    Me gusta, pero lo que más la foto. Está muy bien elegida para el comentario que a su vez es muy acertado

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