Diario Público.

Hace unos años empecé a escribir una curiosa distopía que hablaba algo así como que la 3º Guerra Mundial se iba a pugnar en internet. El hombre había perdido todas las relaciones interpersonales en el mundo material pasándolas al mundo virtual. En el ciberespacio existía una sociedad donde todo era absurdo, sin ningún tipo de tapaduras de carácter privado y los individuos eran controlados gracias a técnicas de persuasión avanzadas. Un ataque de confusión y un apagón a nivel global generaba un  estado de pánico colectivo con resultados catastróficos para la humanidad, la 3º Guerra Mundial (pensé exterminar a la raza humana). Nunca lo acabé, como todo en esta vida (que buena es la frase de Extremoduro: lo tengo todo a medio hacer, me preguntaba si tal ve, mañana). Anoche, mientras leía que Wikileaks vuelve a la carga, me dieron ganas de retomar la historia.

Que el mundo cambia a pasos agigantados gracias a internet es algo de lo que todos somos ya conscientes. Los apasionados, como es mi caso, de la comunicación 2.0, día tras día flipamos al comprobar cómo esta herramienta tira por los suelos cualquier tipo de predicción que los aventajados teóricos argumentan en sus diferentes publicaciones. Cómo, las posturas de los grupos de poder, empiezan a tambalear por la pérdida del poder de los medios de comunicación de masas como legitimadores de los primeros. Internet, a pesar de estar muy sujeto a las agendas temáticas (Facebook o twitter no deja de ser en muchos casos lo que dicen los medios de comunicación de masas)  va creando nuevos espacios que empiezan a contar otros temas no considerados como noticiables por los medios de comunicación (bien porque no los creen atractivos, bien porque no consolidan la estructura social). El hombre hemos roto barreras, las utopías empiezan a cumplirse. Todos queremos montarnos en el carro para demostrar aquello que hemos aprendido en nuestros centros de formación. Todos soñamos con encontrar una salida en este cosmos de unos y ceros a los problemas que no conseguimos solucionar en la vida real. Internet ya es tan importante para nosotros como la ropa, el teléfono, el coche… incluso me atrevería a decir que quizás más.

El otro día el diario Público cerraba su edición impresa dejando tan solo la digital. Fue un mal momento para los que creemos en un periodismo crítico alternativo y que da cabida a temas marginados en la agenda temática. Pero hoy, y volviendo al principio, la noticia de que Wikileaks utilice la cabecera para publicar, ha cambiado mi estado de ánimo. Se puede decir que con esto nace el primer medio para internet y solo para internet. Medio al que le deseo todo lo mejor esperando que su actitud periodística, evite una guerra como la que planteaba en la distopía que nunca llegué a terminar.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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