¿Cuál o cuáles son las causas de la crisis económica vigente?

No sé si con esto me estaré colando de listo. Quizás sí. Pero al parecer todo tan simple, como que uno, un poco puesto en lo de la economía, le da cierta rabia no escribir sus lucubraciones solo por no hallarse apoyadas científicamente. Así pues lo escrito, no es más que el producto de años de reflexión y digestión de una crisis que está provocando más de una diarrea.

Que el mundo está en crisis eso lo sabemos todos.  Ahora bien, su origen no queda muy claro. El otro día concretamente, mientras realizaba una encuesta con micrófono por la calle sobre el tema, incluí en el guión (por cierto, vacio, maniqueo y reiterativo) la pregunta: “¿Cuál o cuáles son la causa o causas de la crisis económica vigente?” Las contestaciones del los encuestados fueron varias, pero todas se cristalizaban en una: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Yo, incapaz de creérmelo, volvía a preguntar si esas no eran las posibilidades que nos ofrecían. Entonces el silencio se diluía por la almohadilla del micrófono.  Alguno, un poco más audaz, reformulaba nuevamente la pregunta. En resumen, no había una opinión consensuada y cuanto menos clara de la pregunta sin duda perspicaz y con trampa que platee.

Es claro que China y los países emergentes producen con mano de obra barata (más que barata precaria).  Esto les permite poner productos en el mercado a precios muy por debajo de los europeos. Ante citada coyuntura la palabra flexibilidad juega en contra de Europa. Aquí existen derechos (o eso creemos), sueldos más o menos dignos, el trabajador tiene un horario estipulado…

Llegando a este punto seguramente el lector se habrá hecho la pregunta: ¿cómo se puede entonces ajustar el modelo de producción Europeo para que sea competitivo? O mejor ¿cómo se puede poner fin a todos los derechos sociales que dificultan la competitividad?

Las vías son escasas pero existen. Una, y quizás la más práctica para los grupos de poder,  es  crear una crisis económica para inyectar dosis de miedo que noqueen las conciencias y los bolsillos de los ciudadanos. De esta forma, y ante el estado de shock,  los gobiernos a su vez ya no gobernados sino manipulados por los grupos de poder, pongan en funcionamiento  la maquinaria de reformas (o abusos de poder) que ajuste el sistema productivo a las necesidades que exigen la competencia internacional. O lo que es lo mismo, utilizar palabras como modernizar, flexibilizar, austeridad para asustar a la gente, aprovecharse de sus miedos, adaptar las condiciones laboral al modelo de producción chino y así poder competir.

Esta vía, arropada de multitud de matices, es desde mi punto de vista la que se ha puesto en funcionamiento. Una vía sin duda que puede tachar a estas páginas de sufrir problemas conspiratorios (rasgo muy característico en el posmodernismo). Pero como las tesis consensuadas internacionalmente resultan tan ambiguas, ineficaces y cadentes muchas veces de rigor, lo hablado cada día parece más consecuente.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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