Trolls

Lo digo como quieran, pero eso sí, lo digo. No soporto los radicalismos políticos sean del color político que sean. Tampoco soporto a aquellos que tienen la deleznable desfachatez de encasillar políticamente a individuos o a grupos sociales. Menos aún a los que, hipócritas, dicen ser sin profesar ningunos de sus ideales. Claro, que también están los del yo haría y llevan toda la vida sin hacer nada. O los que hieren los sueños de los demás utilizando la palabra utopía. La verdad es que esos me revuelven las tripas. En resumen, lo que me pasa, es que me crea sopor el autoritarismo.

Los seres humanos somos hedonistas, hipócritas, sacamos la mierda de los demás sin mirarnos las telarañas de la ropa interior. Enfilamos el dedo, y sentenciamos las conductas sin replantear qué es lo que verdaderamente somos. Alguien se ha hecho esta pregunta. Juzgamos y sojuzgamos sin cuidar si nuestras acusaciones se pueden volver en nuestra contra. En general, la palabra que mejor nos describe es la de idiotas.

Detrás de cada radical, autoritario, delincuente o como lo quieran llamar, esté posicionado en el lado político que sea, no hay nada más que un acomplejado por naturaleza. Un hombre, que ante su inutilidad, ha tenido que aferrase a ideales que le sean útiles para tapar la verdadera desgracia que lo corrompe. Esa clase de personas es digamos el virus que acaba con toda ideología. Una forma de ser que responde a un patrón fundamentado en masacrar, verbal o físicamente, a todo aquél que no piensa como él o que discrepa en puntos que considera fundamentales. Una calamidad social que excluye y manipula o se deja manipular a consecuencia de la exclusión social.

El mundo del ciberespacio nos está mostrando a esta sabandija. Muchos de los escribidores de la red tienen que cerrar su constructivo y necesario espacio de comentarios, solo porque tan deleznable casta de ineptos no deja de masacrarlo verbalmente todos los días y en todas las opiniones. Pero esto no queda aquí, se conocen casos en los que el escribidor decide terminar con su propio espacio por sentirse día tras día ultrajado de su honor.

No hay derecho cojones. ¿Cuándo nos podremos despertar tranquilos de ser un poco más de lo que en teoría nos diferencia de los animales? En serio, respeten, que se consiguen muchas más cosas con educación y argumentando lo que pensamos, que destrozando por la fuerza a todo aquel que piensa diferente.

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Acerca de elsillóndelvago

el sillon del vago
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